Ordenación diaconal en la Diócesis de Santa Marta: Andrés Patiño y José David Ochoa son llamados a servir como Cristo Siervo

La Iglesia particular de Santa Marta vivió una jornada de profunda alegría con la ordenación diaconal de Andrés Alfredo Patiño González y José David Ochoa Calderón. Durante la celebración, presidida por monseñor José Mario Bacci Trespalacios, el obispo recordó que el ministerio recibido no es un privilegio, sino una entrega total al servicio de Dios y de los más necesitados.

La Diócesis de Santa Marta celebró el sábado 8 de agosto una de las ceremonias más significativas para la vida de la Iglesia: la ordenación diaconal de los seminaristas Andrés Alfredo Patiño González y José David Ochoa Calderón, quienes, tras un prolongado proceso de discernimiento y formación en el Seminario Mayor San José, fueron incorporados al ministerio ordenado mediante la imposición de las manos y la oración consecratoria de Monseñor José Mario Bacci Trespalacios.

La celebración, realizada en el Santuario de Nuestra Señora de Fátima, congregó al presbiterio diocesano, formadores, religiosos, seminaristas, familiares y fieles que acompañaron a los nuevos diáconos en este paso decisivo de su camino vocacional. En la monición de entrada, el Obispo expresó que ambos habían sido elegidos “para ser testigos del amor de Dios a través de su servicio”, invitando a toda la asamblea a vivir el momento con alegría y espíritu de oración.

“Ustedes son dados, son entregados”

Durante una extensa homilía, Monseñor José Mario Bacci, profundizó en el sentido del diaconado a partir de las lecturas proclamadas, explicando que el ministerio ordenado nace siempre de la iniciativa de Dios y nunca de una conquista personal.

Dirigiéndose directamente a los ordenandos afirmó:

“Ustedes no toman hoy un título que hayan conquistado; ustedes son dados, son entregados. Y lo que van a hacer desde hoy —servir la caridad y el altar; predicar la Palabra y acoger a los pobres— no es un servicio de segunda categoría: es verdadero culto a Dios.”

El Obispo exhortó a los nuevos diáconos a vivir el ministerio con humildad, gratitud y una permanente actitud de servicio, alejándose de cualquier forma de protagonismo o autorreferencialidad.

Un ministerio al servicio de la Palabra, la liturgia y la caridad

En otro de los momentos centrales de la predicación, Monseñor recordó que, el diaconado encuentra su identidad en Cristo servidor y que su misión está inseparablemente unida al anuncio del Evangelio y al servicio de los más vulnerables.

“Serán, como aquellos siete de Jerusalén, quienes permitan que esta Iglesia particular respire bien; que el altar tenga quien lo sirva y que el pobre, el marginado y el olvidado tengan quien los atienda con el mismo Espíritu”, afirmó el Obispo.

En ese mismo sentido, invitó a los nuevos ministros a salir al encuentro de quienes más necesitan la cercanía de la Iglesia.

“Sean —como diría el Papa Francisco— diáconos callejeros. Transiten las calles de las comunidades que sirven para encontrar a Jesús en los rostros de los hermanos. Salgan, salgan, salgan en misión.”

Una vocación nacida de la permanencia y la gracia

Antes de la ordenación, Andrés Patiño y José David Ochoa compartieron en entrevistas audiovisuales algunos aspectos de su camino vocacional.

José David Ochoa, oriundo de la parroquia San Juan Bautista (Ciénaga, Magdalena), resumió sus años de formación en una palabra: “permanencia”, inspirada en el Evangelio según san Mateo. “Describo estos años de formación como la clave y el faro que me guió para seguir hasta el final… y que no es hasta el final sino el comienzo de una historia con Dios”, expresó. También reconoció que el mayor desafío fue dejar atrás muchas cosas para responder al llamado del Señor.

Por su parte, Andrés Patiño definió toda su experiencia con una sola palabra: “gracia”. “Esto solamente ha sido posible con Dios, con su auxilio y con su compañía. Todo ha venido por sus manos y yo simplemente he sido instrumento”, afirmó, al tiempo que recordó que el mayor reto de su proceso fue permitir que Dios transformara completamente su corazón.

Ambos coincidieron en animar a los jóvenes que sienten inquietud vocacional a confiar en la voz del Señor, aun en medio de las dudas y los temores.

El diaconado, al servicio del nuevo camino pastoral de la diócesis

Durante la homilía, Monseñor José Mario Bacci situó esta ordenación dentro del proceso de renovación pastoral que vive actualmente la Iglesia samaria.

Recordó que, la Diócesis de Santa Marta ha recorrido durante los últimos años un camino de discernimiento para la elaboración de su nuevo Plan Diocesano de Pastoral, inspirado en la convicción de que evangelizar significa suscitar un encuentro personal con Jesucristo y permitir que cada creyente sea configurado con Él.

En ese contexto, explicó a los nuevos diáconos que su ministerio estará íntimamente unido a la misión evangelizadora de la Iglesia y a la identidad de Cristo Siervo, cuya presencia están llamados a hacer visible entre el pueblo de Dios.

“No hemos sido ordenados para ser servidos, sino para servir”

Al finalizar la celebración, en nombre de ambos ordenados, José David Ochoa dirigió unas palabras de agradecimiento al Obispo, a los formadores, sacerdotes, directores espirituales, familiares y comunidades que los acompañaron durante todo su proceso vocacional.

“A nuestro obispo… gracias por recordarnos que el ministerio no es un privilegio, sino una entrega; que no hemos sido ordenados para ser servidos, sino para servir”, expresó.

También reconoció que ninguna vocación se construye en solitario. “Una vocación nunca es una historia individual: es una historia de Dios que pasa por una comunidad y que, a través de ella, nos envía a servir.”

Finalmente, ambos nuevos diáconos renovaron públicamente su disponibilidad al Señor con una oración que resumió el sentido de la jornada:

“Aquí estamos, Señor. No porque seamos suficientes, sino porque Tú nos llamaste. No para buscar nuestro nombre, sino para anunciar el tuyo. No para ser servidos, sino para servir. No para nosotros, sino para Ti y para tu Iglesia.”

Con esta ordenación, la Diócesis de Santa Marta recibe dos nuevos ministros que, configurados sacramentalmente con Cristo Siervo, iniciarán una nueva etapa de servicio a la Iglesia desde el ministerio de la Palabra, la liturgia y la caridad, fortaleciendo la misión evangelizadora en las comunidades del territorio diocesano.

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