Diócesis de Santa Marta celebró a su patrona en los 501 años de la ciudad con Eucaristías y una multitudinaria procesión

Cientos de fieles se congregaron en la Catedral Basílica y en su plaza para celebrar la solemnidad de Santa Marta de Betania. La jornada culminó con la tradicional procesión por las calles del Centro Histórico, en una manifestación de fe que unió la historia de la ciudad, la devoción a su patrona y el llamado de la Iglesia a seguir construyendo una Santa Marta reconciliada, fraterna y esperanzadora.

La Diócesis de Santa Marta celebró este miércoles 29 de julio de 2026 la solemnidad de Santa Marta de Betania, patrona de la ciudad y de esta Iglesia particular, en una jornada que coincidió con la conmemoración del 501.º aniversario de la fundación de Santa Marta, la ciudad más antigua de Colombia.

Las celebraciones reunieron durante el día a cientos de fieles, miembros del clero, autoridades civiles y representantes de la fuerza pública, peregrinos y familias que acudieron a la Catedral Basílica y posteriormente a su plaza para participar en las Eucaristías y acompañar la tradicional procesión con la imagen de Santa Marta de Betania.

La jornada constituyó uno de los momentos centrales de la programación preparada por la Diócesis para conmemorar el aniversario de la ciudad desde la fe, la evangelización y la cultura, reconociendo la profunda relación existente entre la historia de Santa Marta y la presencia evangelizadora de la Iglesia durante más de cinco siglos.

Una celebración solemne en la Catedral Basílica

A las 10:00 de la mañana tuvo lugar la Solemne Eucaristía en la Catedral Basílica de Santa Marta, presidida por Mons. José Mario Bacci Trespalacios, CJM, obispo de Santa Marta, y concelebrada por miembros del clero diocesano.

La celebración contó con la participación de cientos de fieles y la presencia de autoridades distritales y departamentales, representantes de la Policía Nacional, el Ejército Nacional y la Armada de Colombia, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de diferentes comunidades de la Diócesis.

Durante su homilía, el Obispo recordó que la celebración de la patrona constituye también una oportunidad para comprender la misión que la Iglesia está llamada a cumplir frente a los desafíos de Santa Marta.

A partir del pasaje del Evangelio de Lucas sobre Marta y María, Mons. Bacci explicó que Jesús no reprende a Marta por servir, sino que la invita a hacer que su servicio nazca de una relación profunda con Dios: “la primera tarea del discípulo no es hacer cosas para Cristo, sino permanecer con Cristo”.

Desde esta perspectiva, señaló que Santa Marta es una ciudad de grandes posibilidades por su riqueza natural, histórica, cultural y humana, pero que al mismo tiempo enfrenta realidades como la pobreza, la desigualdad, la violencia, el desempleo, la crisis ambiental, la corrupción, las adicciones y la desesperanza que afecta especialmente a muchos jóvenes.

Una Iglesia llamada a responder a los desafíos de Santa Marta

En su reflexión, Mons. Bacci vinculó estos desafíos con el proceso pastoral que actualmente adelanta la Diócesis de Santa Marta y con la construcción de su nuevo Plan Diocesano de Pastoral.

El Obispo recordó que este proceso no busca producir únicamente un documento administrativo, sino escuchar la voz de Dios, reconocer la realidad del territorio y discernir los nuevos caminos que deberá recorrer la Iglesia en su misión evangelizadora.

El propósito, explicó, es avanzar hacia una transformación misionera que permita anunciar a Cristo, buscar a quienes se han alejado, renovar a los creyentes, fortalecer las familias, formar comunidades misioneras, promover la dignidad humana, cuidar la casa común, acompañar a los jóvenes y fortalecer la comunión eclesial.

En este sentido, propuso la casa de Betania como imagen de la Iglesia que la Diócesis quiere construir: un hogar donde Cristo sea acogido, su Palabra sea escuchada, el servicio brote del amor y cada persona pueda encontrar nuevos horizontes de vida.

“La Iglesia de Santa Marta está llamada a pasar de la preocupación a la esperanza, del activismo a la misión, de la dispersión a la comunión, del simple hacer al verdadero discipulado”.

La Plaza de la Catedral volvió a congregar a los devotos de Santa Marta

En horas de la tarde, la celebración se trasladó a la Plaza de la Catedral, donde cientos de personas comenzaron a congregarse para participar en la segunda Eucaristía solemne del día y esperar posteriormente la salida de la imagen de Santa Marta de Betania.

Antes de la celebración litúrgica, el grupo de danza infantil de la Fundación Tras La Perla realizó una presentación cultural de la Guacherna Samaria, integrando las expresiones culturales propias de la ciudad a una jornada en la que nuevamente convergieron la fe, la evangelización y la cultura.

Posteriormente, Mons. José Mario Bacci presidió la Eucaristía ante una plaza colmada de fieles, muchos de ellos peregrinos provenientes de diferentes sectores de la ciudad y de otros lugares para celebrar a la patrona.

Su homilía tuvo un carácter especialmente cercano y catequético. El Obispo presentó a Marta, María y Lázaro como una familia que abrió su hogar a Jesús y estableció con Él una profunda relación de amistad.

“La santidad comienza cuando nos dejamos amar por Jesús”, expresó, al explicar que la grandeza de Marta no procede de méritos propios, sino de haber abierto su corazón, su hogar y su vida a la acción de Dios.

“Toda procesión es una metáfora de la vida”

Uno de los momentos centrales de la reflexión de la tarde estuvo dedicado al significado de la procesión que los fieles realizarían después de la Eucaristía.

Mons. Bacci recordó que caminar detrás de la imagen de la patrona no constituye solamente una tradición exterior, sino que expresa corporalmente una realidad profunda de la vida cristiana:

“Toda procesión es una metáfora de la vida. En la vida caminamos, en la vida peregrinamos. Nuestro tiempo en el mundo es una oportunidad para peregrinar hacia Dios”.

Con estas palabras, invitó a los presentes a vivir la procesión como una verdadera peregrinación de fe, reconociendo que el primer paso del camino cristiano consiste en dejarse alcanzar y amar por Jesucristo.

La reflexión culminó recordando que pertenecer al hogar de Jesús significa construir con Él un vínculo capaz de transformar la existencia y descubrir que, aun en medio de las luchas, dificultades y angustias, el amor de Dios permanece como fuente de esperanza.

Una ciudad caminando detrás de su patrona

Finalizada la Eucaristía, la imagen de Santa Marta de Betania salió de la Catedral para iniciar la tradicional procesión por las calles del Centro Histórico. Cientos de personas acompañaron el recorrido hasta concentrarse en la carrera Quinta, convirtiendo las calles de la ciudad en escenario de una multitudinaria manifestación de fe y devoción.

Familias, jóvenes, adultos mayores, miembros de comunidades parroquiales y visitantes caminaron junto a la imagen de la santa que durante siglos ha acompañado la historia espiritual de la ciudad.

Desde un balcón cercano al recorrido, Mons. Bacci se dirigió nuevamente a los peregrinos y los invitó a encomendar a Santa Marta de Betania las familias, los dolores, los sufrimientos, las esperanzas y los proyectos que cada persona llevaba consigo.

“Que esta peregrinación de fe nos ayude a caminar siempre en la vida de la mano del Señor”, expresó el Obispo ante los fieles. Entre aplausos y aclamaciones, pidió también la intercesión de la patrona por la ciudad y sus habitantes para alcanzar “la paz, la reconciliación y tiempos mejores para todos”.

“Que nuestra ciudad sea habitada por amigos y discípulos de Jesús”

Durante su intervención, el Obispo retomó la imagen de Betania y expresó un deseo particular para Santa Marta: que así como Jesús encontró en aquel hogar amistad, acogida y servicio, la ciudad pueda estar cada vez más habitada por personas dispuestas a vivir como discípulos suyos.

La procesión adquirió así un sentido que fue más allá de la celebración patronal: caminar por Santa Marta significó también encomendar a Dios su presente y su futuro, sus habitantes y familias, sus dificultades y esperanzas.

Mons. Bacci invitó a los fieles a abrir el corazón a Jesús siguiendo el ejemplo de Marta, quien le entregó su vida, su familia, sus hermanos y su casa.

Santa Marta mira hacia los 500 años de su Diócesis

Las celebraciones del 29 de julio permitieron también dirigir la mirada hacia otro acontecimiento de especial importancia histórica y eclesial: el quinto centenario de la Diócesis de Santa Marta en 2033.

En su mensaje con motivo de los 501 años de la ciudad, Mons. Bacci recordó que la Iglesia particular de Santa Marta se prepara para esta conmemoración renovando su misión de seguir sembrando fe, evangelización y cultura en el territorio.

Durante la procesión reiteró este horizonte y recordó que la Diócesis se encuentra próxima a iniciar un nuevo Plan Diocesano de Pastoral, con el propósito de que en todos sus rincones se anuncie a Jesucristo y su Evangelio y se formen “discípulos misioneros, apóstoles del Evangelio y testigos del Reino”.

Este camino hacia 2033 adquiere una especial significación para una Iglesia que reconoce en su historia una vocación evangelizadora profundamente vinculada con la historia de Santa Marta y que busca renovar esa misión frente a los desafíos del presente.

501 años de fe, evangelización y cultura

La solemnidad de Santa Marta de Betania cerró una programación diocesana que durante los días previos propició diferentes espacios de oración, encuentro y expresión cultural alrededor del aniversario de la ciudad.

Desde la celebración de LUX 2026 – Noche de Consagración de Santa Marta, con su Procesión de la Luz, oración y presentación de la Coral Diocesana Laudate Dominum, hasta el Concierto de Música Sacra de la Orquesta Filarmónica de Cajamag y las celebraciones del 29 de julio, la Diócesis buscó hacer visible la relación histórica entre la fe cristiana, la evangelización y la construcción cultural de Santa Marta.

Al conmemorar los 501 años de la ciudad, la Diócesis de Santa Marta renueva así su compromiso de caminar junto a su pueblo y contribuir, desde su misión evangelizadora, a la construcción de una sociedad donde florezcan la fraternidad, la dignidad humana, la solidaridad, la reconciliación, la paz y el cuidado de la casa común.

Bajo la protección de Santa Marta de Betania, mujer de acogida, servicio y fe, esta Iglesia particular continúa su camino hacia el quinto centenario de su historia con una invitación que resonó durante toda la jornada: ¡Santa Marta de Betania, amiga y discípula de Jesús, ruega por nosotros!

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