La alianza permitirá desarrollar iniciativas de formación, investigación, cultura, recuperación de la memoria histórica, preservación del patrimonio y trabajo con las comunidades de Santa Marta y el Magdalena.
La Diócesis de Santa Marta y la Universidad del Magdalena formalizaron un convenio marco de cooperación interinstitucional que abre nuevas posibilidades de trabajo conjunto en los ámbitos académico, investigativo, cultural y social, con una mirada puesta en las realidades del territorio.
La firma del acuerdo se realizó el viernes 2 de octubre, en el Auditorio Neguanje – Lado B del Edificio de Aulas Mar Caribe, en el Campus Principal de la Universidad del Magdalena, y estuvo encabezada por Monseñor José Mario Bacci Trespalacios, Obispo de Santa Marta, y Pablo Vera Salazar, rector de la Universidad del Magdalena.
El convenio establece un marco para el desarrollo conjunto de actividades académicas, investigativas, culturales y de proyección social, así como prácticas académicas, prácticas laborales y otras experiencias formativas. También, contempla acciones relacionadas con la gestión del conocimiento y la preservación del patrimonio histórico y documental, con el propósito de contribuir al desarrollo social y cultural del territorio.
Una alianza para encontrarse en la diferencia
Durante el acto de firma, el rector de la Universidad del Magdalena, Pablo Vera Salazar destacó que, la transformación de los territorios no puede ser asumida de manera aislada por una sola institución.
En su intervención, señaló que la universidad, el Estado, la Iglesia y las comunidades tienen responsabilidades y capacidades distintas, pero pueden encontrarse para responder a los desafíos sociales y territoriales. En este sentido, afirmó que, la laicidad del Estado colombiano y de la educación no significa permanecer al margen de la dimensión espiritual ni de las necesidades de las comunidades.
Vera Salazar, también resaltó la presencia de la Iglesia en lugares donde otras instituciones no siempre tienen una presencia permanente y destacó el papel que cumplen los sacerdotes en distintos territorios como acompañantes de las comunidades frente a diversas necesidades.
Esta perspectiva coincide con el sentido del convenio: articular capacidades sin perder la identidad propia de cada institución, poniendo en diálogo el conocimiento académico, la investigación y la formación con la experiencia de acompañamiento de la Iglesia y su presencia en diferentes comunidades del Departamento del Magdalena.
Precisamente, en las consideraciones del convenio se reconoce la trayectoria histórica, social y cultural de la Diócesis de Santa Marta, así como su contribución a la construcción del tejido social y al acompañamiento de comunidades a lo largo del tiempo.
La memoria histórica: un punto de encuentro
Uno de los aspectos destacados por el rector, fue la posibilidad de desarrollar procesos de investigación a partir del patrimonio documental e histórico que custodia la Diócesis de Santa Marta.
Vera Salazar, valoró la disposición de Monseñor José Mario Bacci Trespalacios para abrir los archivos diocesanos a procesos de investigación histórica y planteó que este patrimonio puede ser estudiado y recreado desde diferentes lenguajes, entre ellos a través del cine y la música.
El rector, también, hizo referencia al papel histórico de la Diócesis de Santa Marta en la expansión de la Iglesia católica en América y a la importancia de Santa Marta como punto de contacto para procesos relacionados con la llegada de la educación al territorio.
La posibilidad de trabajar sobre este patrimonio adquiere especial relevancia porque el propio convenio reconoce que, la Diócesis custodia un acervo documental e histórico de alto valor para la memoria institucional, cultural y territorial. Su organización, conservación y puesta en valor constituyen una oportunidad para el desarrollo de procesos académicos e investigativos.
En este campo, la Universidad del Magdalena cuenta con el Programa Académico de Historia y Patrimonio, adscrito a la Facultad de Humanidades, con formación relacionada en investigación histórica, gestión del patrimonio, manejo de archivos, análisis de fuentes documentales y desarrollo de proyectos culturales.
Así, recuperar la memoria no significa únicamente conservar documentos, sino también generar nuevas posibilidades para investigar, comprender, narrar y poner en circulación las historias que hacen parte de la identidad del territorio.
Por otro lado, el convenio contempla estrategias pedagógicas y culturales para favorecer la apropiación social de este patrimonio, así como la generación de contenidos y productos que contribuyan a su difusión. De esta manera, la conservación de los documentos puede convertirse, también, en una oportunidad para acercar la memoria histórica a las comunidades y a nuevas generaciones.
Innovación y Transformación Digital
El acuerdo establece, adicionalmente, las posibilidades de cooperación en materia de innovación y transformación digital. Entre las líneas contempladas, se encuentran la incorporación de herramientas tecnológicas para mejorar la gestión de la información y los procesos institucionales, así como iniciativas de digitalización, organización y acceso a información relacionada con el patrimonio documental.
Igualmente, las partes podrán explorar el desarrollo de plataformas y sistemas que faciliten la consulta, el uso y la difusión de contenidos históricos y culturales, además de soluciones digitales que articulen capacidades académicas y tecnológicas para responder a necesidades institucionales y generar impacto social y cultural.
Formación e investigación al servicio de las comunidades
La firma del convenio abre, además, posibilidades para fortalecer la formación de estudiantes mediante prácticas académicas, prácticas laborales, pasantías y otras experiencias formativas que deberán concretarse posteriormente a través de acuerdos específicos entre las instituciones.
Asimismo, la cooperación contempla procesos de investigación, gestión del conocimiento, preservación del patrimonio y proyección social. De acuerdo con el documento, estas acciones buscan generar sinergias que permitan fortalecer las capacidades institucionales y desarrollar iniciativas con impacto en el territorio.
Para la Diócesis, esta dimensión formativa también representa una oportunidad para cualificar el servicio que presta a las comunidades. Durante su intervención, Monseñor José Mario Bacci Trespalacios destacó que, la formación de un sacerdote puede tener un efecto multiplicador, debido al alcance que tiene su ministerio en las comunidades que acompaña.
En este contexto, la Universidad del Magdalena ya había promovido una caracterización de los sacerdotes de la Diócesis con el propósito de identificar intereses y posibilidades de formación y profesionalización, iniciativa que el Obispo presentó como uno de los componentes que amplió el alcance inicial del convenio.
Además de las prácticas y pasantías, el convenio contempla espacios de acompañamiento y mentoría para estudiantes, la participación en proyectos interdisciplinarios de carácter institucional y territorial, así como el apoyo a trabajos de grado y proyectos académicos desarrollados en contextos aplicados.
En materia de investigación, las partes podrán formular proyectos conjuntos, participar en convocatorias de investigación y financiación y sistematizar experiencias institucionales como insumo para procesos académicos e investigativos.
Comunicar la misión y hacer visible el territorio
La comunicación es otra de las áreas que se incorporó al proceso de articulación entre ambas instituciones. Monseñor José Mario Bacci Trespalacios, señaló durante su intervención que, la Diócesis busca profesionalizar su comunicación, partiendo de una realidad concreta: muchas iniciativas de la Iglesia y de sus comunidades no siempre son conocidas fuera de sus propios espacios.
El Obispo puso como ejemplo las experiencias de promoción comunitaria impulsadas desde la Pastoral Social, así como las acciones que se desarrollan en distintos territorios en favor del encuentro, el diálogo y la no violencia. En este aspecto, destacó el papel de las comunicaciones como una posibilidad para fortalecer el diálogo con el territorio y hacer visibles estas experiencias.
Esta perspectiva plantea un reto que va más allá de publicar contenidos: escuchar, investigar, documentar, recuperar memoria y encontrar nuevas formas de narrar las realidades de las comunidades y la labor evangelizadora de la Iglesia.
En esa línea, la articulación con la Universidad del Magdalena podrá abrir oportunidades para explorar proyectos de comunicación, narrativas audiovisuales, recuperación de historias y divulgación del patrimonio, de acuerdo con las posibilidades que se definan posteriormente entre las instituciones.
Un convenio que busca convertirse en acciones concretas
Para la Diócesis de Santa Marta, este acuerdo representa una oportunidad para fortalecer su relación con la sociedad samaria y con el territorio del Magdalena. Antes de la firma, Monseñor José Mario Bacci Trespalacios había presentado el convenio como un nuevo espacio de encuentro con la sociedad, de diálogo cultural y de respuesta a los desafíos contemporáneos de la misión de la Iglesia.
Durante el acto, el Obispo recordó que, el proceso de acercamiento entre ambas instituciones fue creciendo con la incorporación de diferentes áreas de la Diócesis, entre ellas la Pastoral Social y las Comunicaciones. A su juicio, esto amplió las posibilidades iniciales del acuerdo y permitió proyectarlo hacia distintos campos de trabajo.
Ahora, el desafío será convertir esas posibilidades en iniciativas concretas. El convenio establece que las actividades específicas que se desarrollen deberán formalizarse mediante los instrumentos correspondientes, de acuerdo con su naturaleza.
Al cerrar su intervención, Monseñor Bacci planteó precisamente este reto: que después de la firma y de las intenciones expresadas por ambas instituciones, continúe un trabajo coordinado y constante que permita pasar del dicho al hecho.
El convenio tendrá vigencia desde su firma hasta el 31 de diciembre de 2028, periodo durante el cual la Diócesis de Santa Marta y la Universidad del Magdalena podrán avanzar en la construcción de proyectos y acuerdos específicos en los diferentes campos contemplados.
Más que un acto protocolario, la firma marca así el comienzo de una etapa de cooperación que busca poner en diálogo: conocimiento, formación, investigación, memoria, territorio y comunidades, sumando las capacidades de la Universidad del Magdalena y la experiencia de la Diócesis de Santa Marta para contribuir al desarrollo social y cultural del Magdalena.



