Treinta y cinco laicos culminaron cuatro semestres de formación y fueron enviados por la Iglesia a anunciar el Evangelio y fortalecer los procesos de catequesis en sus comunidades parroquiales.
La Diócesis de Santa Marta celebró la graduación de la primera promoción de la Escuela Parroquial de Catequistas (ESPAC) del Arciprestazgo Jesús Buen Pastor, un acontecimiento que fortalece la misión evangelizadora de la Iglesia particular mediante la formación de laicos comprometidos con el anuncio del Evangelio.
La celebración tuvo lugar el sábado 4 de julio en el Santuario Mariano Nuestra Señora de Fátima y estuvo presidida por Monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta, junto al Presbítero Harold Tejada, rector del santuario.
En total, 35 hombres y mujeres laicos culminaron satisfactoriamente cuatro semestres de formación doctrinal, bíblica, pastoral y pedagógica, recibiendo el diploma, la insignia y el envío misionero como catequistas al servicio de las parroquias de la diócesis.
Este primer proceso formativo fue acompañado por la Hermana Irma Lucía Duque Aristizábal, religiosa de la comunidad Hijas de María Auxiliadora, con el apoyo del delegado diocesano de Catequesis, Cecilio Andrés, quienes orientaron el camino académico y espiritual de los participantes.
Durante la celebración, los nuevos catequistas realizaron públicamente su promesa de servicio, renovando su compromiso de vivir y anunciar la fe en comunión con la Iglesia, para acompañar a niños, jóvenes y adultos en su encuentro personal con Jesucristo.
La catequesis: un camino para conducir a las personas hacia Cristo
En su homilía, Monseñor José Mario Bacci invitó a los graduandos a comprender que el centro de la misión catequética no consiste únicamente en transmitir conocimientos religiosos, sino en conducir a las personas hacia un encuentro vivo con Jesucristo.
Reflexionando sobre el Evangelio del XIV Domingo del Tiempo Ordinario, el obispo recordó que la invitación de Jesús: “Vengan a mí” resume toda la vida cristiana y constituye también el fundamento de la vocación del catequista, llamado a caminar junto a quienes desean profundizar en su fe.
Asimismo, destacó que la verdadera evangelización nace de la humildad y de la apertura al Espíritu Santo, siguiendo el ejemplo de Cristo, quien eligió la sencillez como camino para revelar el amor de Dios.
Dirigiéndose a los graduandos, Monseñor Bacci recordó que el diploma recibido representa el esfuerzo realizado durante el proceso de formación, pero que el verdadero envío consiste en asumir con responsabilidad la misión bautismal al servicio de la Iglesia.
“Catequizar no es comunicar doctrinas, sino ir a Jesús y acompañar a niños, jóvenes y adultos a encontrarse con Él”, expresó el obispo durante su reflexión.
Igualmente, animó a los nuevos catequistas a comprender que su servicio no termina al salir del templo, sino que debe reflejarse permanentemente en su vida cotidiana.
“Toda su vida es catequesis; sus palabras, sus gestos y su manera de relacionarse deben ser reflejo de una fe madura y vivida”, afirmó.
Un compromiso permanente con la evangelización
La ceremonia concluyó con la imposición de insignias y el rito de envío, mediante el cual los nuevos catequistas fueron enviados oficialmente a continuar la misión evangelizadora en las parroquias del Arciprestazgo Jesús Buen Pastor.
Con esta primera promoción de la Escuela Parroquial de Catequistas (ESPAC), la Diócesis de Santa Marta reafirma su compromiso con la formación permanente de los laicos y con el fortalecimiento de la catequesis como una dimensión esencial de la vida eclesial, preparando nuevos discípulos misioneros capaces de anunciar a Jesucristo con su palabra, su testimonio y su servicio a las comunidades.



