Pascua en Fraternidad

Estamos en el tiempo de la alegría que brota de la resurrección de Jesucristo, quien nos entrega su paz, su presencia y sin duda alguna su amor. Estos son regalos de la resurrección para vivirlos comunitariamente; y es allí donde la Pascua ofrece un fruto muy especial, que como Iglesia estamos llamados a redescubrir: la fraternidad. Experiencia comunitaria y fraternidad son sinónimo del seguimiento a Jesús.

De acuerdo a esto, al mirar los Hechos de los Apóstoles, vemos que las primeras comunidades reflejan esos frutos pascuales, donde prima la caridad para con todos, una caridad que rompe cadenas y en la cual no hay aislamiento, ni se rechaza a nadie, no se discrimina, sino por el contrario se vive la acogida y la unidad entre los hermanos.

Por tanto, en Pascua nuestras comunidades deben ser testimonio edificante para la Iglesia y para la Diócesis de Santa Marta, viviendo fraternalmente, dando paso a la apertura armónica mediante el diálogo, la solidaridad, la reconciliación, la paz y el encuentro con los hermanos, manifestando así el gozo de la fe. Esto permite salir de sí mismos para construir el nosotros, significa vivir como comunidad al Jesús pascual.

Bien sabemos, que nuestra Diócesis de Santa Marta está viviendo la Etapa de la Escucha en la primera fase preparatoria del Plan Diocesano de Pastoral, que nos acerca y nos ayuda a vivir atentos a la voz del Señor en actitud empática, respetuosa, cercana y comprensiva para ponernos en el lugar del otro, experimentando la fraternidad pascual.

Ciertamente es difícil trabajar en comunidad, pues los hermanos a veces no se aceptan, debido a sus diferencias o porque hay heridas que no permiten abrirse a la escucha del otro, hasta tal punto de pensar en la triste realidad de no necesitar de los hermanos, olvidando que Jesús nos dejó como señal única y verdadera de fraternidad “en esto conocerán que son discípulos míos: si se tienen amor los unos por los otros” Jn. 13, 35.

Por ello como hermanos no podemos cerrarnos a un grupo privado, aislado, sino que estamos llamados a vivir la Pascua en fraternidad, porque el resucitado nos invita a escucharnos, acompañarnos y cuidar de los demás. Pidamos a María Santísima, que nos ayude a vivir fraternalmente en nuestras comunidades parroquiales, para que con nuestro servicio reflejemos el amor y demás frutos pascuales que nos ha regala la Pascua.

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