La Fundación Juan Pablo II y la Diócesis de Santa Marta adelantan labores de mantenimiento, limpieza y seguridad en el histórico camposanto, con el apoyo de empresas y entidades que se han vinculado a su conservación.
El Cementerio San Miguel de Santa Marta continúa avanzando en las acciones orientadas a la recuperación, conservación y cuidado de sus instalaciones. La iniciativa, impulsada por la Fundación Juan Pablo II, administradora del camposanto, y la Diócesis de Santa Marta, busca atender las necesidades de infraestructura, mantenimiento y seguridad de este lugar de profundo valor histórico, espiritual y familiar para la ciudad.
Como parte de estos trabajos, durante los días previos a la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos, el 2 de noviembre, se realizaron labores de limpieza y adecuación en diferentes espacios del cementerio, con el propósito de recibir a las familias samarias que acudieron a visitar y honrar la memoria de sus seres queridos. Para estas labores, la Caja de Compensación Familiar del Magdalena (Cajamag) facilitó personal temporal que se integró a la brigada de aseo y limpieza durante el fin de semana.
Este proceso cuenta con el respaldo de empresas y entidades que han contribuido con distintos recursos y servicios. Atesa S.A. E.S.P. ha acompañado las jornadas de aseo y limpieza; Drummond Ltd. realizó una donación de materiales de construcción destinados a las intervenciones en las instalaciones; Corpamag contribuyó con plantas para las zonas verdes, y Ferretería San Francisco aportó pintura.
Por su parte, Icometálicas donó una cureña, utilizada como soporte para el féretro durante las celebraciones eucarísticas, así como estructuras destinadas a instalar avisos que promueven el cuidado del cementerio y el manejo adecuado de los residuos.
En materia de seguridad, desde el 28 de octubre de 2026 se encuentra en funcionamiento el servicio de vigilancia nocturna a cargo de Vivac Seguridad, una medida que busca fortalecer la protección de las instalaciones y contribuir al cuidado de este espacio. Asimismo, durante la jornada del 2 de noviembre, la Policía Metropolitana de Santa Marta dispuso seis efectivos para brindar acompañamiento y apoyar las labores de seguridad en el cementerio.
Estas iniciativas representan avances en un proceso que todavía enfrenta importantes desafíos. Las necesidades relacionadas con la infraestructura, el mantenimiento de las áreas comunes y la seguridad requieren atención permanente, recursos y esfuerzos sostenidos.
Por ello, la Fundación Juan Pablo II y la Diócesis de Santa Marta continúan gestionando nuevos apoyos y promoviendo la vinculación de empresas, instituciones y ciudadanos. También hacen un llamado a las autoridades competentes y a la comunidad samaria para contribuir a la conservación del Cementerio San Miguel.
Preservar este camposanto significa proteger una parte de la memoria histórica y familiar de Santa Marta. Su cuidado representa un compromiso con las generaciones que allí descansan, con sus familias y con el patrimonio de la ciudad.



