En el marco de la solemnidad de la Presentación del Señor, la Iglesia celebra este 2 de febrero la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Monseñor José Mario Bacci invita a la comunidad diocesana a dar gracias por el testimonio profético de los consagrados y a renovar el compromiso de oración por las vocaciones.
Cada 2 de febrero, la Iglesia universal celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, una fecha profundamente significativa que coincide con la solemnidad de la Presentación del Señor en el Templo, y que invita a reconocer, agradecer y orar por el don de la vida consagrada en la Iglesia.
En comunión con esta celebración, la Diócesis de Santa Marta se une a toda la Iglesia para elevar una oración agradecida por las mujeres y hombres que, desde diversos carismas, han consagrado su vida al servicio del Evangelio, siendo presencia de esperanza, cercanía y misión en los distintos territorios.
Un llamado a la gratitud y a la oración
Con motivo de esta jornada, Monseñor José Mario Bacci Trespalacios, Obispo de la Diócesis de Santa Marta, dirigió un mensaje a la comunidad diocesana en el que destacó el valor histórico y pastoral de la vida consagrada en el territorio samario.
“La Diócesis de Santa Marta es deudora del extraordinario aporte de la vida religiosa para la vitalidad de nuestra actividad pastoral y misionera. Por eso, los invito a unirnos en oración y acción de gracias por el don de la vida consagrada para la Iglesia y a renovar nuestro compromiso de acogida sincera y cordial de los religiosos y religiosas que recorren los caminos de la misión en nuestra Diócesis”.
Asimismo, el Obispo hizo un llamado especial a orar para que el Señor fortalezca a las comunidades religiosas con nuevas y santas vocaciones, signo de esperanza para la Iglesia y el mundo.
Un mensaje de la Iglesia universal
En el marco de esta XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada, el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, a través de un mensaje fechado en el Vaticano el 28 de enero de 2026, reflexiona sobre el lema: “Transformados en el Espíritu, para vivir en sinodalidad”, subrayando la dimensión profética de la vida consagrada como presencia fiel allí donde la dignidad humana está herida y la fe es puesta a prueba.
El mensaje resalta que la vida consagrada está llamada a “permanecer con amor”, siendo signo silencioso pero firme de paz, reconciliación y esperanza, especialmente en contextos marcados por la pobreza, la violencia, la exclusión y la fragilidad social.
Un subsidio para vivir la jornada
Para acompañar esta celebración, la Conferencia Episcopal de Colombia, junto con la Conferencia de Religiosos de Colombia, ha preparado un subsidio litúrgico y pastoral que incluye tres momentos:
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Una oración para el oficio divino.
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Una guía para la celebración eucarística.
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Una Hora Santa, inspirados en el llamado a “pedir, buscar y llamar” como caminos para “nacer de nuevo” y caminar juntos en sinodalidad.
Este material busca iluminar y animar la vocación de los consagrados y consagradas, fortaleciendo su misión como signos de esperanza, comunión y paz en medio de los desafíos actuales.
Acción de gracias por la vida consagrada
La Diócesis de Santa Marta invita a todas las parroquias, comunidades, movimientos y fieles a unirse espiritualmente a esta jornada, dando gracias a Dios por la presencia de la vida consagrada en la Iglesia diocesana y pidiendo que el Espíritu Santo continúe renovando a quienes han entregado su vida al seguimiento de Cristo.
En este Año Jubilar y en el contexto de los 500 años de evangelización en Santa Marta, la vida consagrada sigue siendo semilla de esperanza, profecía de la presencia de Dios y testimonio vivo del Evangelio en nuestra Iglesia particular.
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