En el marco de la celebración eucarística por los 493 años de la erección canónica de la Diócesis de Santa Marta, la más antigua de Colombia, Monseñor José Mario Bacci Trespalacios, Obispo de esta Iglesia particular, invitó a los fieles a reconocer que la historia diocesana es, ante todo, una historia de fe viva en Jesucristo, sostenida por generaciones que han perseverado confiando en el Señor aun en medio de dificultades.
Durante su homilía, el Obispo recordó que esta conmemoración, celebrada en el tiempo litúrgico de la Navidad, no se limita a evocar una fecha histórica, sino que constituye un auténtico acontecimiento de fe, vivido como una acción de gracias por la fidelidad de Dios que ha acompañado a esta Iglesia durante casi cinco siglos.
“La historia de nuestra diócesis es, ante todo, una historia de fe: fe proclamada, celebrada y vivida por generaciones de creyentes que han puesto su confianza en el Señor”, afirmó Monseñor Bacci.
Una fe que ha sostenido a la Iglesia durante casi cinco siglos
Inspirado en la primera lectura proclamada, tomada de San Juan, el prelado destacó que la fuerza que ha sostenido a la Diócesis de Santa Marta a lo largo de sus 493 años ha sido la fe en Jesucristo, Hijo de Dios, no sólo como una verdad doctrinal, sino como una opción de vida capaz de transformar la existencia.
En este contexto, Monseñor Bacci rindió un sentido homenaje a los pastores, religiosos, religiosas, laicos y familias que, de manera silenciosa y muchas veces anónima, han transmitido la fe con fidelidad y sencillez, convirtiéndose en testigos vivos del Evangelio en esta región del país.
Una Iglesia que toca las heridas y no excluye
Al reflexionar sobre el pasaje evangélico del encuentro de Jesús con el leproso, el Obispo subrayó que este gesto revela el corazón de Cristo y define la misión de la Iglesia: una Iglesia que se acerca, que no excluye, que toca las heridas y devuelve la esperanza.
“Estamos llamados a ser una Iglesia cercana, samaritana y compasiva, que comprende las fragilidades humanas y refleja el rostro misericordioso de Cristo”, señaló.
En ese sentido, recordó que a lo largo de su historia, la Diócesis de Santa Marta ha sido llamada a encarnar esta misión especialmente entre los pobres, los enfermos, los olvidados y quienes buscan sentido para su vida, renovando hoy ese compromiso pastoral con mayor responsabilidad.
Volver a la fuente: oración y comunión con Dios
Monseñor Bacci enfatizó que no existe misión fecunda sin oración profunda, ni una Iglesia viva sin una relación constante con el Señor. Por ello, afirmó que la celebración de este aniversario invita a volver a la fuente, a renovar la vida espiritual y a fortalecer la comunión con Dios, como camino para que la Iglesia no sea solo una institución más en la vida social, sino auténtica comunidad y testimonio vivo de Jesucristo.
Gratitud por el pasado, responsabilidad en el presente y esperanza hacia el futuro
Al concluir su mensaje, Monseñor José Mario exhortó a la comunidad diocesana a mirar el pasado con gratitud, vivir el presente con responsabilidad y caminar hacia el futuro con esperanza, confiando la vida de la Iglesia a la intercesión de la Santísima Virgen María, la Inmaculada Concepción, y Santa Marta de Betania, patrona de la ciudad y ejemplo de fe y servicio.
“Que esta Iglesia particular de Santa Marta continúe siendo una Iglesia de fe firme, que anuncia la vida eterna y refleja la misericordia de Cristo”, concluyó.



