¡QUÉDATE EN CASA! – Lectio Divina 26 de Marzo

¡Quédate en casa! Monseñor Luis Adriano, los sacerdotes y agentes de pastoral vamos a tu hogar a través de la Emisora Voces y de la página web. Pronto te invitaremos a apoyar a los más necesitados a través ayudas materiales. Permanece atento (a).

San Juan 5, 31 – 47:

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí. Ustedes enviaron mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado, y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca han escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en ustedes, porque al que él envió no lo creen. Estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no quieren venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, les conozco y sé que el amor de Dios no está en ustedes. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibieron; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibirán. ¿Cómo podrán creer ustedes, que aceptan gloria unos de otros y no buscan la gloria que viene del único Dios? No piensen que yo les voy a acusar ante el Padre, hay uno que les acusa: Moisés, en quien tienen su esperanza. Si creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creen en sus escritos, ¿cómo van a creer en mis palabras?».

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión personal y familiar

– ¿Qué dice el texto?
– ¿Qué me enseña el texto?
– ¿Cómo aplico este texto en mi vida a partir de la realidad que vive el mundo?

Repito muchas veces: «el Padre me ha enviado, y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí».

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.

Hago una oración con mis propias palabras…

Termino con el Padre nuestro, el Ave maría y luego en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.