¡QUÉDATE EN CASA! – Lectio Divina 25 de Marzo

¡Quédate en casa! En esta solemnidad de la anunciación, Monseñor Luis Adriano, los sacerdotes y agentes de pastoral vamos a tu hogar a través de la Emisora Voces y de la página web. Estamos contigo por medio de las Eucaristías, rosarios, subsidios pastorales y desde la oración que hacemos para aceptar con humildad y obediencia la cuarentena.

San Lucas 1, 26 – 38:

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María, y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión personal y familiar
– ¿Qué dice el texto?
– ¿Qué me enseña el texto?
– ¿Cómo aplico este texto en mi vida a partir de la realidad que vive el mundo?

Hoy es el día en cual celebramos el “Sí” de una mujer que cambió la historia, y recuerda que, la solemnidad de la Anunciación se celebra nueve meses antes de la Navidad. Si se analiza la historia, María “no la tuvo fácil”. Ella estaba comprometida con José y ciertamente esta decisión de concebir al Hijo de Dios trajo inestabilidad.

Repito muchas veces: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Hago una oración con mis propias palabras…

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.

Termino con el Padre nuestro, el Ave maría y luego en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.