Cantos Litúrgicos

II Domingo del Tiempo de Pascua - Ciclo C

EL SEÑOR ES MI FUERZA (Entrada)

El Señor es mi fuerza, mi roca y salvación (bis).

Tú me guías por sendas de justicia,
me enseñas la verdad.
Tú me das el valor para la lucha,
sin miedo avanzaré.

Iluminas las sombras de mi vida,
al mundo das la luz.
Aunque pase por valles de tiniebla,
yo nunca temeré.

Yo confío el destino de mi vida
al Dios de mi salud.
A los pobres enseñas el camino,
su escudo eres Tú.

El Señor es la fuerza de su pueblo,
su gran liberador.
Tú le haces vivir en confianza,
seguro de tu poder.

SIEMPRE CONFÍO EN MI DIOS (Ofertorio)

Siempre confío en mi Dios, (2)
Él me conduce, no temo. Me acompaña al caminar

Aunque sin luz camine yo en la noche,
aunque el temor me impida avanzar.

Aunque perdido yo vaya por las calles,
sin encontrar amor y amistad.

Aunque yo inquieto me mueva todo el día,
sin encontrar la paz del corazón.

Aunque las fuerzas me falten en la vida,
y la ilusión se apague frente a mí.

Aunque el camino se oculte en las tinieblas.
aunque no vea tu sombra avanzar.

QUIÉN NOS SEPARARÁ (Comunión)

¿QUIÉN NOS SEPARARÁ,
QUIÉN NOS SEPARARÁ (Bis A)
DEL AMOR DE DIOS?

¿Acaso Cristo Jesús,
el que murió,
más aún, el que resucitó,
el que a la derecha de Dios
intercede por nosotros?

¿La tribulación,
la angustia, la persecución,
el hambre, la desnudez,
si en todo vencemos
por aquel que nos amó?

Si seguros estamos
que ni la muerte ni la vida,
ni lo presente, ni lo futuro,
ni la altura, ni la profundidad,
ni otra criatura alguna
nos podrá separar de Dios.

SALMO 50 (Comunión)

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión, borra mi culpa,
lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado;
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios
y mi boca proclamará tu alabanza.