Cantos Litúrgicos

XXXI Domingo del Tiempo Ordinario

HACIA TÍ MORADA SANTA (entrada)

Hacia ti, morada santa,
hacia ti, tierra del salvador,
peregrinos, caminantes,
vamos hacia ti.

Venimos a tu mesa
sellaremos tu pacto,
comeremos tu carne,
tu sangre nos limpiará.

Reinaremos contigo,
en tu morada santa,
beberemos tu sangre,
tu fe nos salvará.

Somos tu pueblo santo
que hoy camina unido
tu vas entre nosotros,
tu amor nos guiará.

Tú eres el camino,
tu eres la esperanza,
hermano de los pobres.

amen, aleluya

FIESTA DEL BANQUETE (ofertorio)

Fiesta del banquete,
mesa del Señor.
pan de Eucaristía,
Sangre de redención.

Este Pan que nos das por manjar,
es el pan de unidad y de fraternidad.

Hacia Ti vamos hoy a tu altar,
Tú nos das la ilusión en nuestro caminar.

Escuché su voz en mí caminar,
conocí al Señor en la fracción del pan.

Pan de vida eterna, Cuerpo del Señor.
Cáliz de la alianza, fuente de salvación.

SEÑOR TENEMOS HAMBRE (comunión)

Señor tenemos hambre, Señor tenemos sed
no es un hambre de pan ni es la sed de agua
son motivos de vivir lo que nos falta. (2)
De un mar a otro mar,
de un monte hasta el otro monte
andamos buscando Señor tu palabra,
y algo la esconde.
Ya nadie nos habla de ti
ya nadie nos quiere enseñar
queremos profetas que sepan guiarnos
hasta donde tú estás.
Y mientras muchos se arrastran
en hambre y en sufrimiento
hay otros que nadan en cruel abundancia
como amos y dueños.
Nos falta saber que al fin
no sólo de pan vive el hombre
pues vive también de toda palabra
que tú nos propones.

BIENAVENTURADOS SON (comunión)

Bienaventurados son los pobres.
Bienaventurado es quien lloró.
Bien aventurado es quien construye
y logra mantener la paz y la ilusión.
Bienaventurados.

El pobre porque un día, un día reinará.
Quien llora porque un día, un día reirá.
Quien lucha por la paz, porque la encontrará.
Bienaventurados son por siempre.

Bienaventurado es quien intenta
que reine la justicia y el amor,
quien conoce el fruto del perdón
y sabe conservar sin mancha el corazón.
Bienaventurados.

El justo porque al fin su causa triunfará.
El hombre que perdona, pues convencerá.
Lo corazones limpios, pues verán a Dios.
Bienaventurados son por siempre.

Bienaventurado es el que sufre
sembrando la justicia y el perdón.
Bienaventurado es el que lucha
por causa de su Dios, por causa de su hermano
Bienaventurados.

Feliz es siempre aquél que lucha por la paz
y hace de su vida una liberación…
y aunque le odien todos, vive sin odiar.
Bienaventurados son por siempre.