Cantos Litúrgicos

VII Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo C

SIEMPRE CONFIO EN MI DIOS

Siempre confío en mi Dios, (2)
Él me conduce, no temo. Me acompaña al caminar

Aunque sin luz camine yo en la noche,
aunque el temor me impida avanzar.

Aunque perdido yo vaya por las calles,
sin encontrar amor y amistad.

Aunque yo inquieto me mueva todo el día,
sin encontrar la paz del corazón.

Aunque las fuerzas me falten en la vida,
y la ilusión se apague frente a mí.

Aunque el camino se oculte en las tinieblas.
aunque no vea tu sombra avanzar.

YO SOY EL CAMINO

Yo soy la luz del mundo,
no hay tinieblas junto a Mí.
Tendrán la luz de la vida por la Palabra que les di.

Yo soy el Camino firme,
yo soy la Vida y la Verdad,
por Mí llegarán al Padre y al Santo Espíritu tendrán.

Yo soy el Pan de Vida
y con ustedes me quedé.
Me entrego como alimento,
soy el misterio de la fe.

Yo soy el Buen Pastor,
y por amor mi vida doy;
yo quiero un solo rebaño,
soy para todos salvador.

Yo soy la vid verdadera,
mi Padre Dios, el viñador;
produzcan fruto abundante
permaneciendo en mi amor.

Yo soy Señor y Maestro
y un mandamiento nuevo doy:
que se amen unos a otros
como los he amado yo.

YO TENGO FE

Mucha gente que me ve rezando,
o salir de cualquier iglesia;
me pregunta con ironía,
¿dónde está tu dios?
¿dónde está tu dios?
porque el mundo padece tanto,
y parece que tú no lo ves.

Yo respondo al hermano angustiado,
que respeto su desilusión;
mas yo tengo fe en Jesucristo,
su amor existe en mi corazón.
yo tengo fe, señor, yo tengo fe.

Mucha gente que me sufriendo,
sin saber por qué no desespero;
me pregunta con ironía,
¿dónde está tu dios?
¿dónde está tu dios?
pues un padre no se esconde tanto,
y sufriendo estoy sin tu amor.

Mucha gente que me ve riendo,
inundado de felicidad;
me pregunta con ironía,
¿dónde está tu dios?
¿dónde está tu dios?
porque mientras yo feliz me siento,
Dios a otros al olvido echó.

SALMO RESPONSORIAL: Sal 102, 1-2. 3-4. 8 y 10.

R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R.

Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles. R.