MENSAJE DE PÉSAME DEL OBISPO DE SANTA MARTA POR EL FALLECIMIENTO DEL PADRE ÁLVARO JOSÉ GÓMEZ

Recibí con mucho pesar la noticia de la muerte del padre Álvaro Gómez, sacerdote de nuestra diócesis y director espiritual del Seminario Mayor San José. Con todos los sacerdotes de nuestro presbiterio, especialmente el padre Rector y demás formadores del Seminario, con los seminaristas, los benefactores y personas allegadas al seminario, los miembros de Lazos marianos, de quienes fue su asesor espiritual, y todas las personas que conocieron a este buen hombre entregado enteramente a su ministerio, de íntegra vida sacerdotal, y con su familia, comparto en la oración de acción de gracias por la vida y el compromiso pastoral de este gran ministro del Evangelio, como lo hacemos ahora en esta Eucaristía, por este medio virtual ante la imposibilidad de reunirnos físicamente.

Estamos agradecidos por su testimonio de una vida unida a Cristo, totalmente identificada con Él y ofrecida para colaborar en la obra de Dios en el mundo. Desde el momento del Bautismo, el Señor incorporó al padre Álvaro en el grupo de aquellos que ha sellado con su Sangre redentora, y luego con el don del sacerdocio,  cuando lo envió con la tarea de santificar al Pueblo con la palabra y con la gracia de los sacramentos. Desempeñó esta misión con celo, como un verdadero pastor en varias comunidades parroquiales, y, por último, como guía espiritual del seminario. Con confianza en la Misericordia divina condujo esta obra que el Señor le encomendó. Se preocupó por el respeto de cada persona, del bien de la comunidad que se le encomendaba y, sobre todo, para conservar viva la fe en el corazón de los hombres. Era una de esas personas hábiles para colarse en la vida de los demás y quedarse en los pliegues de su corazón: con su alegría, fraternidad y vida espiritual profunda.

Saludo especialmente al padre rector del seminario y demás formadores del equipo que tuvieron al padre Álvaro como compañero de labores, a los seminaristas y a los empleados del seminario, con quienes recuerdo la presencia importante del padre Álvaro como director espiritual del seminario, como lo dice la Ratio Fundamentalis, “sirviendo como un verdadero maestro de vida interior y de oración, que ayudaba a los seminaristas a acoger la llamada divina y a madurar una respuesta libre y generosa”

Pedimos al Señor y a la Virgen para que se cumpla su destino como sacerdote en el abrazo de la Misericordia Divina, para que continúe acompañando a quienes lo han tenido como padre en la fe. Que el Señor nos conceda a todos, fortaleza, consuelo, fe esperanza cristiana.

+LUIS ADRIANO PIEDRAHITA SANDOVAL
Obispo de Santa Marta