Ley

El pueblo israelita hace ALIANZA con Dios. Quiere ser fiel. ¿Cómo lo logrará? El mejor modo de saber lo que su aliado desea es cumplir la Ley de Dios. De ahí la importancia que el AT les da a las leyes: ellas vienen del mismo Dios. Ahora bien, en hebreo la palabra ley tiene el sentido de orientación, enseñanza de vida; tiene, pues, para los israelitas el mismo sabor que “evangelio” para los cristianos: no sólo es una norma que hay que observar so pena de castigo; es la manifestación de la voluntad de Dios en todos los sectores de la vida. Las largas colecciones de leyes que aparecen en el AT son más valiosas de lo que parecen a primera vista. Son una buena señal: pues en donde no manda la ley, impera la arbitrariedad de los poderosos. No sólo: detrás de esas leyes vale la pena tener en cuenta los intereses y las preocupaciones del pueblo. Esto es lo que está en juego. Cuando para muchos israelitas la observancia de la ley se convirtió en legalismo, vino Jesús y enseñó a buscar la plenitud de la ley. Así Jesús le devolvió a la ley su verdadero espíritu.