María

Era el nombre de la Virgen, Madre de Jesús. Juega un papel de importancia en los evangelios de la infancia (Mt 1 y 2; Lc 1 y 2). Concibe por obra y gracia del Espíritu Santo. El NT habla de María con mucha sobriedad. Sin embargo, la Iglesia basa en esos pocos textos todo el misterio de María. Su dignidad fundamental es la de ser madre de Dios. El pueblo de Dios siempre ha visto a María como la vocera de su esperanza. Ser de Dios y del pueblo son dos puntos que marcan la vida de Nuestra Señora. A ella, la primera creyente, la primera redimida, la invocan los pueblos de América Latina como la madre de los pobres, en sus santuarios marianos, sembrados en todas partes, como clamores del pueblo y símbolos de su esperanza.