Tienda

En el camino por el DESIERTO, muchos antiguos israelitas vivían en tiendas. La frágil barraca que protege del mal tiempo se consideraba como miniatura del cielo, esa especie de tienda protectora que Dios extendió por encima de nuestra tierra (Sal 104, 2). La iglesita de aquella gente era también una tienda, en donde Moisés iba a encontrarse con Dios. Por eso fue llamada Tienda de Reunión o Habitación (Ex 26). En ella se guardaba el ARCA DE LA ALIANZA. La Tienda era, pues, señal de la presencia activa de Dios en medio de su pueblo. Se siguió usando un santuario móvil de ese tipo hasta cuando Salomón construyó el TEMPLO de Jerusalén. La Biblia da grande importancia a una Fiesta de ¡as Tiendas (algunas traducciones dicen “de los Tabernáculos”; mejor decir “de las Cabañas”). Se celebraba en otoño, cuando se guardaban las cosechas en barracas para protegerlas del frío del invierno. Era una antigua FIESTA agrícola; pero, se le asoció un recuerdo histórico: pasó a conmemorar el cuidado con que Dios abrigó y protegió a su pueblo durante el camino por el desierto. La Fiesta de las Tiendas duraba 8 días; al final había unos hermosos ritos simbólicos con AGUA: para recordar que Dios es quien le quita la sed al pueblo, para pedir lluvia y esperar futuras bendiciones de agua para Jerusalén. En ese contexto se sitúa, en el NT, Jn 7 con la promesa de agua viva en los versículos 37-39. La vida en la tienda marcó mucho a los israelitas; aun después que pasaron a vivir en casas y a tener ciudades, siguieron usando las expresiones que mencionan la tienda: Pr 14, 11; Is 54, 2; y aún en el NT: 2 Co 5, 1-4; 2 P 1, 13.