Ministerio

En el AT designa ante todo un cargo religioso al servicio de las cosas santas. La Biblia conoce tres categorías de hombres encargados de un ministerio y que se pueden llamar personas sagradas: los sacerdotes, los profetas y el rey. El NT habla de servicios y ministerios. Todos los fieles en la Iglesia son servidores, pero no todos son ministros. El ministerio viene entregado a determinadas personas que cumplirán esa tarea en nombre de la Iglesia. Al final de la época apostólica encontramos tres ministerios bien claros: los diáconos (1Tm 3, 8-13), los presbíteros o ancianos (1Tm 5, 17-22; Tt 1,5-6), el obispo (1Tm 3, 1-7; Tt 1, 7-9). Hay que agregar el ministerio especial de algunos delegados que trascienden las iglesias locales (2 Tm 2, 2).