Ascensión

Jesús, muerto injustamente y resucitado, fue exaltado, llevado a la GLORIA del Padre. Muchos pasajes del NT proclaman esto: (Hch 2, 33-36; Rm 8, 34; Ef 4, 8-10). Lucas (Lc 24, 51; Hch 1, 9-11) nos ayuda a profundizar esta experiencia de fe; y lo hace por medio de una serie de símbolos. Durante 40 días (NÚMERO de lo que es completo) la iglesia se prepara para un nuevo modo de presencia del Señor resucitado (Hch 1, 3). Después “ante la vista de los apóstoles” (= ellos están seguros de esto), Jesús es elevado al CIELO. Cumplió su misión; ahora él es SEÑOR y REY, “sentado a la derecha del Padre” (1P 3, 22). Hermoso, alto, amplio, fuente de luz, calor y vida, el cielo es el símbolo de la presencia de Dios. No vamos a imaginar a Jesús en un lugar físico, allá arriba. La ascensión no es un viaje de astronauta; es subida al poder. Las NUBES es un modo de decir que Jesús está en las alturas, pero oculto a nosotros. No está ausente, ni lejos; al contrario: al lado de Dios, puede estar muy presente en todo tiempo y lugar (Mt 18, 20; 28, 20). Así él ayuda a la Iglesia a promover el REINO DE DIOS y le da sentido a su camino, hasta la VENIDA final. Así se explica la presencia de los dos “hombres vestidos de BLANCO” (= ÁNGELES).