Anatema

Indicada que el botín de las guerras santas pertenecía a Dios y por lo tanto debía destruirse. Eran destruidos hombres y animales. Los objetos podían ser entregados al santuario como propiedad de Dios. Cuando Dios pedía el anatema o se comprometía con voto para obtener la victoria, su incumplimiento era castigado con la muerte. El aspecto moral de esta costumbre se ha de interpretar de acuerdo a la mentalidad histórica de Israel según el estado inicial de la revelación. En el NT es lo que está sujeto a maldición. Equivale a maldito.