CELEBREMOS EL DOMINGO EN FAMILIA – IV Domingo de Pascua

Mantener el pequeño altar con su mantel para colocar allí con respeto y devoción la Sagrada Biblia, el crucifijo y una veladora que debe ser encendida con precaución y seguridad.

El que dirige la celebración, los lectores y el salmista deben ensayar convenientemente los respectivos textos que se van a proclamar o cantar en la celebración familiar.

En el momento determinado, se congrega la familia en el lugar dispuesto para dar inicio a la celebración

RITOS INICIALES

Todos cantan o recitan

JUNTOS COMO HERMANOS
MIEMBROS DE UNA IGLESIA
VAMOS CAMINANDO
AL ENCUENTRO DEL SEÑOR

Un largo caminar
Por el desierto bajo el sol
No podemos avanzar
Sin la ayuda del señor

Unidos al rezar, unidos
En una canción
Viviremos nuestra fe
Con la ayuda del señor

Todos se santiguan diciendo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo

Todos responden

Amén

Saludo

El que dirige la celebración saluda con estas o parecidas palabras

Hermanos, bendigamos al Señor que con su resurrección renovó la creación entera

Todos responden

Bendito seas por siempre, Señor

Momento de arrepentimiento

El que dirige la celebración invita a los presentes al arrepentimiento diciendo

Ya que Jesús, Buen Pastor, crea en nosotros un corazón puro, acojámonos a su amor y misericordia, reconociéndonos pecadores delante de él y de los hermanos.

Se hace un momento de silencio

Después, todos hacen en común la confesión de los pecados

Jesús mi Señor y redentor…

Oración

Terminado el Momento de arrepentimiento el que dirige la celebración dice

Oremos

Todos oran en silencio por un momento. Seguidamente, el que dirige la celebración, sin extender las manos, dice la oración para este domingo:

Dios todopoderoso y eterno,
llévanos a la comunión de las alegrías celestiales,
para que la humildad del rebaño llegue
a donde ya lo precedió su glorioso Pastor.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos responden

Amén

LITURGIA DE LA PALABRA

El lector de la primera lectura, si ha sido posible tener la Sagrada Biblia, la toma con respeto, abre y lee el texto correspondiente, mientras los demás están sentados.

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 14a.36-41)

EL día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y declaró:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»
Pedro les contestó:
«Conviértanse y sea bautizado cada uno de ustedes en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para ustedes y para sus hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».
Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Sálvense de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

Al finalizar el lector dice

Palabra de Dios

Todos aclaman

Te alabamos, Señor

El salmista proclama el salmo y los presentes intercalan la debida respuesta
Sal 23(22),1-3a. 3b-4.5.6 (R. 1)

V/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

El lector de la segunda lectura la hace como la primera

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (2,20b-25)

QUERIDOS hermanos:
Que aguanten cuando sufren por hacer el bien, eso es una gracia de parte de Dios.
Pues para esto han sido llamados,
porque también Cristo padeció por ustedes,
dejándoles un ejemplo para que sigan sus huellas.
Él no cometió pecado
ni encontraron engaño en su boca.
Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban;
sufriendo no profería amenazas;
sino que se entregaba al que juzga rectamente.
Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño,
para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.
Con sus heridas fueron curados.
Pues andaban errantes como ovejas,
pero ahora se han convertido
al pastor y guardián de sus almas.

Al finalizar el lector dice

Palabra de Dios

Todos aclaman

Te alabamos, Señor

El que va a leer el Evangelio, toma la Sagrada Biblia y, omitiendo el saludo, dice solamente

Escuchen, hermanos, el santo Evangelio según san Juan (10,1-10)

Luego proclama el evangelio

EN aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad les digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad les digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre en mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Acabado el evangelio, el que lo proclama dice

Palabra del Señor

Todos aclaman

Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión

Si el Párroco, Pastor de la comunidad, ha enviado la homilía para este día, se lee o escucha, según el caso; con ella se expresa también la comunión con la Iglesia parroquial, de la cual se es parte viva.

En su defecto se lee la reflexión que se ofrece a continuación

Jesucristo, el buen pastor, ha resucitado. Él es el pastor y nosotros somos su grey que es la Iglesia. Somos llamados en medio de la efusión del gozo pascual a escuchar su voz; cada uno de nosotros es pensado y querido por Dios por eso nos llama por nuestro nombre, nos conduce, como canta el salmista, hacia verdes praderas, hacia fuentes tranquilas, nos guía por el sendero justo, el Señor no se olvida de ninguno de sus hijos, se acuerda hasta del más pequeño, porque en su mente está el protegernos y su clemencia es eterna. Él con su amor nos hace volver al camino verdadero del cual nos hemos extraviado por culpa de los extraños.

El enemigo con su voz nos cautiva y nos seduce con falsas promesas de felicidad, nos hace desviar del camino recto porque nos promete distintas cosas que resultan ser efímeras y pasajeras nos alejamos entonces del Señor, pero su cayado nos corrige, su voz nos traspasa el corazón, nos libra de las cañadas oscuras del pecado y nos convierte; ese cayado, que simboliza su poder como pastor supremo, es usado por Dios para alejar la maldad de sus ovejas, igual que el pastor usa el cayado para proteger las ovejas, así Jesús nos protege del maligno que, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar. El Señor nos salva del maligno para que demos testimonio de Él, como pastor y obispo de nuestras almas y así su Padre sea glorificado.

Cristo resucitado nos ha liberado del abismo donde andábamos descarriados, ahora nos conduce hacia fuentes tranquilas porque, con su resurrección, ha restaurado la creación y ha curado nuestras heridas, heridas que fueron causadas por el pecado, pero que Él ha sanado con su pasión, muerte y resurrección.

Reconozcamos en el resucitado la puerta del aprisco: Jesucristo, Señor y Mesías. Solo quien entra por la puerta se salvará, Cristo mismo nos hace participar de los buenos pastos que son su palabra y los sacramentos, solo quien se acerca a estos pastos tendrá vida en abundancia.

Acabada la reflexión, el que dirige la celebración dice

Hagamos un momento de silencio para hacer eco interior de la Palabra proclamada, compartamos la frase que más nos llamó la atención y manifestemos el compromiso que tendremos para esta semana.

Credo

Luego, el que dirige la celebración dice

Como respuesta a la Palabra de Dios escuchada, reflexionada y compartida, digámosle a Dios que creemos en él, en su Hijo y en el Espíritu Santo.

Y se hace la profesión de fe

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.  Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén.

Oración de Fieles

El que dirige la celebración dice

Hermanos, con la seguridad de que Cristo, el Buen Pastor, vela por nosotros su pueblo y ovejas de su rebaño, dirijamos nuestras oraciones al Padre y digámosle suplicantes:

R. Pastor eterno, escúchanos

  • Padre santo, te pedimos por toda la Iglesia, en especial por el Papa Francisco, los obispos y todos los pastores, para que con gran celo apostólico continúen guiando su grey ahora en este tiempo de pandemia.
  • Padre bueno, te encomendamos a nuestros gobernantes y a todos los que tienen cargos públicos, para que encuentren el camino correcto a la crisis causada por el coronavirus, y sus acciones favorezcan a los más necesitados.
  • Padre eterno, en este día te pedimos por todos los sacerdotes del mundo para que, a ejemplo de tu Hijo Jesucristo, Buen Pastor, continúen entregándose diariamente al cuidado de las almas.
  • Padre bueno, te encomendamos al Personal Sanitario y a los Sacerdotes que asisten a los enfermos de COVID-19, protégelos y asístelos en sus necesidades.
  • Padre clementísimo, te encomendamos nuestra familia y todas las familias cristianas para que, siguiendo el modelo de Jesucristo, Buen Pastor, podamos seguir guiando a las personas que están a nuestro alrededor.

Se pueden hacer otras intenciones familiares

Oración conclusiva
Escucha, Padre Santo
las oraciones de tus hijos
y concédenos lo que con fe te suplicamos.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos responden

Amén

PADRE NUESTRO

El que dirige la celebración dice

Como hijos del mismo Padre, acudamos a él como Jesucristo, su Hijo, nos enseñó

Todos

Padre nuestro…

COMUNIÓN ESPIRITUAL

A continuación, se manifiesta el deseo de recibir a Jesús en la Eucaristía de modo espiritual

Todos

Creo, Jesús mío,
que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
te abrazo y me uno del todo a Ti.

Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.

Amén.

ACCIÓN DE GRACIAS

Después se recita o se entona un cántico de acción de gracias

Salmo 102 (1-7)
Bendice alma mía al Señor

Todos

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura;
él sacia de bienes tus anhelos,
y como un águila se renueva tu juventud.

El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel.

INVOCACIÓN A LA VIRGEN MARÍA

Todos

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no desprecies las súplicas que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien líbranos siempre de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

Rezar 3 Ave Marías

RITO DE CONCLUSIÓN

El que dirige la celebración, invoca la bendición de Dios y se santigua, diciendo

El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna

Todos responden

Amén

Se puede concluir entonando o recitando un canto a la Virgen María

/ ES MARÍA LA BLANCA PALOMA, / (2)
/ QUE HA VENIDO A AMÉRICA,
QUE HA VENIDO A AMÉRICA,
QUE HA VENIDO A AMÉRICA,
A TRAER LA PAZ. / (2)

/ Es por eso que los colombianos, / (2)
/ te llamamos Madre, / (3)
Madre de bondad.
/ Te llamamos Madre, / (3)
Madre de bondad.

/ Pastorcitos humildes de Fátima, / (2)
/ se vieron muy tristes / (3)
por nuestra maldad.
/ Se vieron muy tristes / (3)
por nuestra maldad.